Editorial | Una Cuenta Pública insuficiente para la Salud Pública

La Cuenta Pública del Ministerio de Salud fue extensa en diagnósticos, cifras y anuncios, pero insuficiente respecto de las medidas necesarias para fortalecer efectivamente la salud pública y enfrentar las principales dificultades que atraviesa la red asistencial.

Se reconocieron problemas como las listas de espera, los retrasos en garantías GES, la deuda hospitalaria y las brechas existentes en infraestructura y personal. Sin embargo, no se explicó con claridad cómo se resolverá la deuda de arrastre de los hospitales ni cómo se garantizarán los recursos necesarios para responder a las necesidades sanitarias de la población.

Aunque Chile destina una proporción importante de sus recursos a salud, nuestro país continúa por debajo del promedio de la OCDE en gasto por habitante, número de camas y cantidad de trabajadoras y trabajadores sanitarios. Esta realidad demuestra que el sistema requiere mayor inversión pública, fortalecimiento de las dotaciones y ampliación de su capacidad resolutiva.

Resulta especialmente preocupante que, pese a reconocer a las y los trabajadores como el principal recurso del sector, la ministra no haya presentado compromisos concretos en materia de carrera funcionaria, estabilidad laboral, asignaciones, conciliación entre trabajo y familia, cuidados, salud mental ni mejoramiento de las condiciones laborales.

Por el contrario, se hizo referencia a los procesos sumariales y al uso de licencias médicas como expresiones de indisciplina, instalando nuevamente el foco sobre las y los funcionarios, sin abordar suficientemente la sobrecarga, el agotamiento y las condiciones en que se desarrolla diariamente el trabajo en salud.

También valoramos los esfuerzos destinados a disminuir las listas de espera y atender a pacientes oncológicos. Sin embargo, resulta crítico que una parte importante de estas respuestas se esté construyendo mediante la compra de prestaciones al sector privado. Los recursos públicos deben permitir resolver urgencias, pero también aumentar de manera permanente la capacidad de nuestros hospitales, formar especialistas, habilitar pabellones y fortalecer al Estado.

Del mismo modo, el avance hacia la creación y construcción del Servicio Nacional de Salud Número 30, una iniciativa que a la fecha tampoco se ha concretado y que creemos debe ir acompañada de compromisos claros sobre su estructura, financiamiento y condiciones laborales. No es posible hablar de modernización mientras gran parte de quienes sostienen Hospital Digital continúan trabajando a honorarios.

Como Directorio Nacional de CONFEDEPRUS consideramos que esta Cuenta Pública fue insuficiente frente a la magnitud de las necesidades del sector. Los anuncios realizados resultan incompatibles con los recortes presupuestarios que afectan a la cartera y con una orientación que continúa transfiriendo recursos al sector privado, en lugar de robustecer la provisión pública.

La salud pública no se fortalece únicamente con anuncios, fiscalización o herramientas digitales. Se fortalece con inversión, infraestructura, dotaciones suficientes, diálogo social, y trabajadoras y trabajadores con derechos, estabilidad y condiciones laborales dignas.

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